Kendo: camino de vida

Ya va siendo hora de mover un poco el último post, escrito hace casi un año.

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Fuente: Go! JiakHong

En este último año me ha ocurrido de todo. Sin duda, ha sido el año más difícil de toda mi existencia. Este blog está enfocado a recoger mis experiencias como practicante y estudiante de Kendo, pero es inevitable que también aparezca la persona que soy entre sus entradas, ya que soy humana y necesito también plasmar mis emociones o experiencias personales en cierto modo. Este es mi pequeño espacio en la inmensidad que es Internet. Empecé a escribir este blog hace ya más de ocho años. Forma parte de mí y también quiero explicarme ante los que me leéis y mi seguís. Me siento muy agradecida por las buenas palabras y el tiempo que dedicáis a leerme y desde aquí os mando un abrazo muy grande.

Como bien pudisteis leer en la última entrada que publiqué en el blog, mi padre falleció repentinamente el nueve de octubre del año pasado. Y no sabía todo lo que estaba por llegar. No quiero extenderme demasiado removiendo todo lo malo que ha ocurrido, simplemente ha sido muy difícil. He tenido que asumir la responsabilidad de llevar una pequeña empresa familiar de la que dependemos muchas personas y no ha sido nada fácil, al contrario. Ha sido muy estresante y no solo para mí, sino para todas las personas cercanas a mí.

Además de esto, como comenté unas entradas atrás, el curso pasado empecé a estudiar el Grado en Nutrición Humana y Dietética a distancia. Me matriculé antes de que todo esto pasara y no podía hacer marcha atrás. Así que tenía, además de todo el problema burocrático y de toma de riendas del negocio (además del luto propio de un suceso así), que estudiar en mis ratos libres.  Por cuestiones de distancia y falta de tiempo total, no me ha sido posible desplazarme al Dojo a entrenar de manera constante, así que tuve que paralizar mis entrenos, cosa que no me gusta y que me hace sentir muy triste.

El mes que viene hará un año. Un año ya. Y siento que no ha pasado. Ha sido todo como una película a cámara rápida de la que he sido espectadora. Ahora que la temporada de trabajo está aflojando y puedo relajarme un poco, empiezo a darme cuenta de todo el tiempo que ha pasado. Os prometo que no he sentido que pase un año. No siento que lleve un año sin hacer Kendo. Un año sin escribir aquí. Ni siquiera me he sentido yo misma durante todo este tiempo. He estado sobreviviendo y yendo hacia delante sin pensar y sin mirar atrás. Solo quería pasar este terrible primer año. Y parece que al fin empieza a amainar la tormenta.

A pesar de todo esto, no he estado sin hacer nada. He podido entrenar al lado de mi casa, y he conocido una disciplina fascinante, que es la Halterofilia. También he practicado CrossFit y en algún momento me gustaría hablar sobre ellas, aunque todavía es pronto.

Sin embargo, mi camino lo descubrí hace ya casi diez años. No puedo describir bien lo que significa el Kendo para mí, solo sé que es un camino que se recorre durante toda la vida. El Kendo forma parte de mí. He tenido la mala suerte de que me haya tocado vivir esto ahora, pero entiendo que he aprendido muchísimo y ahora soy mucho más fuerte, mucho más sabia y me conozco mucho más a mí misma. También pienso en toda la vida que me queda por delante (eso espero, jeje) y sé que un año o dos años, no son nada comparados con todos los años que me quedan por vivir.

Ahora que todo se ha calmado, voy a retomar mis entrenamientos de Kendo. Por lo menos necesito hacer un entreno semanal. Si puedo, dos. Aunque haga poco, ya será algo. Cada vez que pienso en el Dojo, que veo fotografías de Kendo, algo se retuerce dentro de mí por no poder practicarlo. Y nada me lo impide ahora. Así que estoy muy feliz porque ya haya pasado todo este horrible año y pueda empezar a relajarme y volver a ser yo y volver a hacer las cosas que me gustan.

Ya sabéis: “Siete veces te caes, ocho veces te levantas”

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Fuente: Mirando hacia Japón

Estaré encantada de teneros cerca de mí. Solo puedo disculparme por haber abandonado mi pequeño blog este año, pero seguro que entendéis mis motivos.

Además, tengo una gran noticia que dar: ¡Nos vamos a Japón de vacaciones! Creo que no hay una medicina mejor para terminar de retomar el control de mi vida y limpiar mi cabeza. Necesito ese viaje. Prometo compartir con vosotros mis aventuras en este mismo blog si queréis. Será la tercera vez que visite el país de mis sueños, pero ahora soy una persona totalmente diferente a la que se subió al avión la última vez.

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Fuente: Ef.com

Así que, si todo va bien, preparaos para más entradas de Kendo y más kakarigeiko. Nos vemos por aquí y por mis redes sociales.

Un abrazo enorme,

Desirée.

 

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8 Respuestas a “Kendo: camino de vida

  1. Una alegría el volver a leerte. Será casualidad, pero esta mañana entré a ver si había entrada nueva. Tras un golpe tan duro ahí estás. Adelante!

    Un abrazo

    • Jolín, qué alegría me da saber que has entrado en mi blog buscando algo nuevo. La verdad es que me siento muy agradecida :) Te mando un abrazo. ¡Nos leemos muy pronto!

  2. Muchos animos yo también lamentablemente no he podido practicar desde hace ha 6 meses y no se cuando podre retomarlo, la vida se hace difícil pero si el espíritu esta vivo siempre podremos volver a pelear.

    • Muchas gracias y lo mismo te digo. Nunca hay que perder el objetivo ni olvidar quienes somos. Fuerza y, si es lo que quieres, seguro que al final consigues arreglar todo para retomar lo que más te gusta. ¡Un abrazo!

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